La demanda energética de una vivienda con aislamiento medio y en un clima continental es aproximadamente: 90 vatios/m2 para calefacción, 60 vatios/m2 para frío y 15 vatios/persona/hora, para agua caliente. La proporción media de demanda energética anual de estos tres conceptos sería 10 : 5 : 1
Al pensar en energías alternativas casi siempre recordamos la solar, en sus dos formas: térmica y fotovoltaica y la eólica para producción eléctrica. Hay muchas otras formas de obtener energía: biomasa, mareas, hidrogeno, combinadas, etc. Pero las más usuales son la solar y la eólica.
Salvando lo rentable que pueda ser la producción eléctrica por estos medios (la legislación permite su incorporación a la red a un precio 6 veces superior al de la tarifa), a la vivienda solo le sirve la solar térmica. Pero ésta solo resuelve la décima parte de la demanda y aún así necesita apoyo eléctrico convencional. Cuando más falta hace la energía es en invierno y en invierno la radiación solar es escasa y de corta duración.
Las pruebas hechas en ABS y la casa piloto en funcionamiento han demostrado que energía geotérmica es la mas eficiente y constante. La temperatura bajo la tierra siempre está entre 15 y 19 ºC. Llevar esta temperatura a una bomba de calor especifica, que produzca el salto térmico medio de 3ºC y convertirla en 20ºC es, por razonamiento lógico, la forma más barata de climatizar una vivienda. Si añadimos que el calentamiento del agua sanitaria en el proceso de la bomba de calor es casi gratis, tenemos resuelto, con un consumo unas 4 veces inferior al convencional, la demanda energética de nuestra vivienda.
Resumen
Recordando los cuatro pilares del ahorro, tenemos que el primero (el uso de la madera como material de construcción) y el segundo (el proceso de construcción industrial) producen un beneficio social; el ahorro es para la colectividad. Y el tercero (el buen aislamiento) y el cuarto (el uso de energías alternativas) producen un ahorro directo e individual. Pero la aplicación de uno solo de ellos sería suficiente para cumplir con el compromiso adquirido en Kyoto.
Los miembros de la Asociación de Fabricantes y Constructores de Casas de Madera hacemos las viviendas basándonos en estos dos, tres o cuatro pilares del ahorro de energía. Afortunadamente, el creciente conocimiento y reconocimiento de las casas de madera esta colaborando a conseguir el doble sueño de contaminar menos y gastar menos divisas al comprar petróleo.
También sabemos que este sueño debe hacerse realidad a un coste que compense. Cuando la amortización del ahorro pasa de 4 años, es muy difícil animar al gasto. Lo sostenible empieza por nuestro propio presupuesto. Desde el principio, en ABS estamos construyendo viviendas que se basan en estos cuatro pilares, a un coste asumible. La demanda de energía de nuestras viviendas, colectiva e individualmente, es la menor posible, sumando a la limpieza del aire, el ahorro del usuario en la adquisición y mantenimiento de la vivienda.
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